Trabajadora de Salud denuncia desde hace años acoso sexual

UPCN denunció que una trabajadora del Laboratorio Regional de Salud Ambiental dependiente del Ministerio de Salud viene sufriendo desde hace cinco años acoso sexual y hostigamiento laboral por parte del jefe del organismo. La profesional de la Salud, con grado y postgrado en Química, que desempeña funciones en el citado laboratorio desde 1998, denunció por distintas vías y en distintos momentos el acoso sexual y maltrato “que sufre, sin haber obtenido a la fecha una respuesta, tampoco cobijo, comprensión y defensa ante un jefe que no cesó nunca de asediarla sexualmente y maltratarla, siendo -a pesar de ello- protegido por las autoridades”. En virtud de la falta de respuesta y como último recurso administrativo le envió hoy una nota al gobernador con copia de todo lo presentado hasta el momento.

Cabe acotar que la trabajadora acudió -en distintos momentos durante estos años- a la Secretaría de Estado de Trabajo (Área de Género a cargo de Belén Scalesa); al coordinador provincial de Salud Ambiental, Marcos Seleiman; al Secretario de Políticas Públicas de Salud, Alfredo Muruaga y hasta al propio ministro Fabián Zgaib sin obtener respuesta alguna. Hace algunos meses, ella se acercó a la Secretaría de Igualdad de Oportunidades y Trato (SIOT) de la UPCN a partir de lo cual retomamos sus reclamos y estamos acompañándola.

Según UPCN, la descripción de esta trabajadora sobre el sufrimiento que viene padeciendo indignan enormemente y, más aún, la insensibilidad de los funcionarios frente a las múltiples denuncias escritas y verbales. Alguna de estas funcionarias son mujeres, lo que llama aún más la atención del gremio por la falta de sororidad, ya que, como toda respuesta le ‘aconsejaron’ buscar otro puesto en el Estado en lugar de investigar y arremeter contra la violenta situación de acoso y maltrato.

El relato triste y terrible de esta agente detalla -entre otro ejemplos- como estando ella realizando tareas en la campana de extracción del laboratorio, manipulando solventes orgánicos, inflamables y tóxicos, provista de guantes, antiparras y barbijos, totalmente indefensa y en un espacio reducido, el jefe acosador se paraba detrás de ella, rozándola; otras veces hacía comentarios e insinuaciones frente a otros compañeros sobre una supuesta relación entre ambos, que los demás tomaban como ‘graciosos’, congraciándose con el ‘jefe’.

La trabajadora relata que llegó a tener situaciones de conflicto con algunos agentes del lugar de trabajo que nunca comprendieron el terrible tormento por el que pasó. Del trato cruel e irrespetuoso “que afectó mi dignidad como persona, mujer y trabajadora fueron testigos otros compañeros“ dice, y agrega que muchas veces incluso pensó que sus propios pares en el trabajo “tenían como propósito mi eliminación del organismo”.

Estos y muchos otros relatos de grave acoso y maltrato se suman a la denuncia de esta trabajadora, como por ejemplo no reconocerle -el susodicho ’jefe’- el postgrado para que le abonaran el título; o hacer ‘perder’ trabajos suyos para que lo rehiciera todo desde cero; o iniciarle sumarios ante la Junta de Disciplina inventándole motivos y causas; o tolerar que el denunciado se acerque y la huela, rozándole además la espalda y haciendo comentarios sobre su perfume, “situaciones que viví como una total intimidación a mi persona y a mi cuerpo”, relata la trabajadora. Otras veces , la insultaba en su labor profesional, denigrándola e insinuándole que se dedicara a hacer tareas de limpieza de las oficinas. Incluso llegó a descontarle días de su licencia anual por vacaciones (fueron 27 días en la suma total) porque decía que era ‘ineficiente’.

La denunciante, permaneció en su trabajo aún con el repudiable acoso sexual, a cuyo rechazo le sucedían un sinnúmero de maltratos verbales, administrativos y hasta económicos. En este contexto, la trabajadora también tomaba medidas de auto protección, como por ejemplo, no ingresar a su oficina y comunicarle lo necesario en términos de su trabajo desde el umbral de la puerta, lo que remarca la situación de miedo y violencia por la que pasó.
Ni siquiera puntualizando en las notas el detalle del calvario sufrido obtuvo respuesta, tampoco se aplicó medida alguna sobre el ‘jefe’, que se jacta de ser amigo de funcionarios y que parece considerarse ‘intocable’. Las denuncias, además del relato que ya es mucho, estuvieron acompañadas por las correspondientes certificaciones. Además, hay intervención de profesionales de psiquiatría, de psicólogos y de la propia Junta Médica que avalan la licencia por sufrimiento y padecimiento laboral.

En virtud de “este abandono insensible que violenta doblemente a la compañera” es que desde el gremio se decidió enviarle una carta al gobernador Alberto Weretilneck, haciéndole llegar el caso que tiene lugar en instalaciones del gobierno.
La Secretaría de Igualdad de Oportunidades de UPCN (SIOT) solicitó además a legisladores y funcionarios retomar el tratamiento de la Ley de Violencia Laboral que el sindicato promueve desde hace años, sin obtener respuesta favorable para su tratamiento. Cabe destacar que, lamentablemente, Río Negro es una de las pocas provincias de Argentina que no tiene legislación al respecto.