Informe: Teletrabajo, la modalidad que se viene en Río Negro

Según estimaciones del Ministerio de Trabajo nacional, en 2014 había unas 2.000.000 de oficinas instaladas en hogares de familia. La cifra no representa igual cantidad de empleados, pero demuestra la efectividad de una modalidad que viene en crecimiento: el teletrabajo. Y en Río Negro, ya existe un proyecto para promover esta nueva metodología en el ámbito público.

Roberto Vargas, legislador del FPV y líder del gremio UTHGRA en Viedma, es el autor de una iniciativa legislativa que busca promocionar y difundir esta modalidad como un instrumento para la reorganización del empleo dentro de la Administración Pública.

El teletrabajo es una forma de desempeño a distancia, en un domicilio que puede ser del empleado u otro, pero nunca del empleador. Además de generar nuevas y mejores condiciones, abre las puertas a novedosas ofertas a través del uso de tecnologías de información y comunicación.

Vargas

Vargas espera que la iniciativa llegue pronto al recinto.

“Mejor calidad de trabajo”

“La idea apunta a mejorar la calidad de trabajo y la inserción laboral, por ejemplo, de las personas discapacitadas o de las madres solteras o amas de casa”, sostuvo Vargas sobre el proyecto.

El líder de los gastronómicos explicó a F5Gremiales que esta modalidad tiene distintas ventajas. “Entre otras cosas, libera al empleado del trajín diario de tener que ir a un oficina y el tiempo que habría perdido viajando lo puede dedicar al trabajo”.

“Se genera también una reducción de la rotación del personal, que se traduce en un ahorro de dinero en costos de formación y contratación de los nuevos empleados”, señaló el dirigente sindical.

Destacó asimismo que esta modalidad reduce considerablemente el ausentismo por “la flexibilidad del horario que se ofrece a los teletrabajadores”.

“También el teletrabajo redunda en un ahorro de dinero de los empleadores en el consumo de energía y bienes inmuebles y permite ahorrar el tiempo que se pierde en tareas improductivas”, explicó.

Para Vargas, en el ámbito estatal el proyecto está especialmente dirigido a las mujeres que, muchas veces, son las encargadas de las responsabilidades familiares y eso les impide ir a un lugar de trabajo. “Hay muchas madres solteras o amas de casa que no pueden ir a trabajar, porque tienen que cuidar a sus hijos. Entonces el teletrabajo ofrece una posibilidad laboral para estas mujeres, que no tendrían la necesidad de moverse de sus domicilios”, explicó.

“El Gobierno rionegrino puede verse favorecido por esta modalidad porque hay una gran demanda de edificios públicos donde albergar a todos los trabajadores del Estado, y porque la mayoría de los edificios existentes están abarrotados de empleados y además son discriminatorios, por ejemplo, para personas con discapacidades motoras”, sostuvo el legislador.

“También sería importante su imlementación por todos los demás beneficios, como satisfacción personal del empleado, la reducción de la rotación del personal, la reducción considerablemente el ausentismo, el ahorro de dinero”, cerró.

Cómo se aplicaría el proyecto rionegrino en el Estado

El proyecto de Vargas, en principio, parecería no tener demasiadas trabas dentro del ámbito legislativo. La iniciativa está siendo analizada en Comisiones: tiene dictamen favorable de Asuntos Sociales y pasó a Constitucionales.

De acuerdo al proyecto, la modalidad se puede utilizar para algunos empleados “como secretarias, auxiliares contables, auxiliares legales, publicistas, comunicadores, diseñadores gráficos, programadores de computadoras, entre otros, que no requieren excluyentemente la presencia obligatoria en la oficina para llevar a cabo sus funciones”.

“Con la ayuda de recursos de la red Internet como la mensajería instantánea, el correo electrónico, el videochat y los sistemas de comunicación tradicionales como teléfonos y celulares, es posible llevar a cabo esta alternativa de trabajo”, señala la iniciativa.

En su articulado, el proyecto destaca que el Estado estaría facultado para reorganizar su oferta laboral permitiendo que agentes de la Administración provincial tengan acceso a la modalidad.

La adhesión del trabajador a este sistema sería voluntaria, dando conformidad por escrito. Del mismo modo, tanto el empleado como el empleador tendrán la chance de revertir esta condición, en caso de ser necesario. En tanto que para las nuevas incorporaciones de agentes públicos, el empleador será quien fijará la pauta contractual.

Además, se establece que el Estado debe proveer al teletrabajador del equipamiento necesario para el normal cumplimiento de su tarea y la conexión a la red intranet e internet, como así también debe garantizar su puesta en marcha y mantenimiento en perfecto estado de funcionamiento. En caso de que sea el teletrabajador quien aporte su propio equipamiento, la Administración provincial deberá compensar la totalidad de los gastos que ello demande.

La aceptación de la modalidad de teletrabajo implicará el consentimiento del agente para que la Administración provincial pueda realizar inspecciones en el domicilio en que se cumpla la prestación.

Finalmente, la Secretaría de Trabajo, como autoridad de aplicación, será la encargada de reglamentar cuestiones vinculadas al riesgo de trabajo, la aplicación de seguros, seguridad e higiene, privacidad del domicilio y toda otra característica propia de esta modalidad.

teletrabajo

A nivel mundial, son cada vez más los teletrabajadores.

Antecedentes en el ámbito público

El Ministerio de Trabajo de la Nación cuenta con una oficina especialmente dedicada a atender el teletrabajo en Argentina y ha creado el Programa de Promoción de Empleo en Teletrabajo (PROPET) al que han adherido muchas empresas privadas y también organismos públicos como ANSES, SENASA, SIGEN y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, por ejemplo.

El Programa busca impulsar la implementación de plataformas de teletrabajo en el sector privado y público que permitan recoger diferentes experiencias, identificar dificultades prácticas y normativas y facilitar el desarrollo de soluciones.

Además, se trabaja para evaluar el impacto del teletrabajo en las relaciones laborales, en las posibilidades de inserción sociolaboral y en la mejora de la empleabilidad de los teletrabajadores.

El balance, al día de hoy y luego de varios años de implementación, es positivo y surge como una modalidad que logra el aumento genuino de productividad, de mayor calidad laboral y empleabilidad.

Las voces en contra

Sin embargo, hay diversos sectores que se han manifestado en contra de la modalidad o bien que han planteado la necesidad de modificar algunas aspectos del mismo.

Por ejemplo, señalan como una desventaja la necesidad de encontrar empleados con una alta autodisciplina, porque el teletrabajador deberá orientar su actividad hacia la prestación efectiva de los servicios sin contar con una autoridad cercana que encamine y organice el área.

Además, se han detectado algunos problemas psicológicos o relacionales, ya que se puede producir una sensación de aislamiento en el teletrabajador.

También, en algunos casos, hay una dificultad para motivar a los trabajadores a distancia y hacerlos partícipes de los objetivos generales del área.

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