ATE cumple 93 años de lucha incansable por los derechos de los trabajadores 

La histórica experiencia de ATE comenzó a construirse formalmente hace casi un siglo, cuando se conformó mediante asamblea la primera Comisión Administrativa de ATE. La herramienta que definió su nacimiento, una asamblea de trabajadores, es hasta la actualidad el sello propio del Gremio.

Ese 15 de enero de 1925 el Teatro Verdi de La Boca reunía a más de un centenar de trabajadores: herreros, carpinteros, mecánicos, torneros, peones de patio y fundición, electricistas, albañiles, marineros y foguistas de las dragas. Eran los protagonistas de un hecho histórico y ese día iniciarían un recorrido clave hasta nuestros días.

Habían decidido juntarse y organizarse en defensa de sus derechos y daban un paso fundante que trascendería generaciones.

Llegar a esa instancia no era casualidad, se había cocido a fuego lento en los talleres de Construcciones Portuarias, donde los trabajadores estatales de las Vías Navegables se unían y daban el debate abriendo esta chispa de lucha por mejores condiciones laborales.

Tras la conquista de los derechos que urgían (cobraban su descarnado jornal con atraso, sin sistemas de previsión ni licencias por enfermedad, sin escalafón ni régimen de ascensos), abrieron el paso a otros sectores que comenzaron a nuclearse en torno a ellos.

En estos 93 años, la experiencia histórica ATE no ha parado de crecer, con figuras claves como Libertario Ferrari, Germán Abdala, Carlos Cassinelli, Héctor Quagliaro y Víctor de Gennaro, pero también con miles de militantes anónimos que dieron desde sus inicios contenido a una idea central: el fortalecimiento del Estado como una herramienta central para una nación libre y soberana.

Así, el Sindicato a sabido agrupar a lo largo del territorio a todos los trabajadores del Estado: Nacional, Provincial y Municipal, convirtiéndose a través del tiempo en referente yeslabón clave para asegurar los derechos del pueblo todo.

Y es que así cómo fue clave su recuperación, tras la dictadura genocida, en 1984. En la actualidad su rol es central para proponer otro modelo de país, lejos del sometimiento y la entrega que propone el neoliberalismo con privilegios para unos pocos a costa de la explotación de las mayorías.

Porque desde sus inicios, la Asociación Trabajadores del Estado se propuso ser más que un mero instrumento para los reclamos reivindicativos –y así dedicó esfuerzo a la promoción de la lectura, la prensa propia, la creación de bibliotecas, la organización de conferencias y charlas- trabajando con esmero por un Estado al servicio del pueblo. Con esa brújula nunca abandonó la lucha y con esas mismas banderas sigue hasta hoy.